En el mes de agosto, la ciudad de Huamantla, en el estado de Tlaxcala, se viste de fiesta para celebrar a su patrona, la Virgen de la Caridad, teniendo como momento principal la procesión que en su honor se realiza la madrugada del 15 de agosto en la denominada Noche que nadie duerme.

Breve historia de Huamantla
Huamantla proviene de la palabra náhuatl Cuauhmantla, que significa lugar donde se extiende el bosque. Parece ser que los otomíes fueron sus mas antiguos habitantes. Estos pactaron con los tlaxcaltecas su permanencia en este territorio, a cambio de defenderlo de la incursión de los mexicas. En tiempos de la llegada de Hernán Cortés, Huamantla pertenecía al señorío tlaxcalteca de Tizatlán, y lucharon contra los españoles al mando de Xicoténcatl el joven, aunque serían derrotados.
En tiempos del virrey Antonio de Mendoza se funda la ciudad ya bajo el periodo virreinal. De acuerdo con un relato local, Huamantla es fundada por cédula real en 1528, versión que suele ampararse en un lienzo fundacional, aunque actualmente la veracidad de este documento está puesta en entredicho. En cualquier caso, esta crónica menciona la entrega a la ciudad de las imágenes de San Luis Obispo, San Francisco de Asís, San Miguel Arcángel y la Virgen María, posiblemente bajo la advocación de la Asunción, todas ellas entregadas por mandato del rey Carlos V.

Tras la independencia, Huamantla padeció los diversos conflictos sociales del siglo, como lo fue la intervención estadounidense en 1847, que culminó con el incendio de la ciudad, debido a la muerte de Samuel Hamilton Walker, uno de los líderes norteamericanos durante el conflicto en esta población. Posteriormente, durante la Reforma, sería temporalmente capital del entonces territorio de Tlaxcala, perdiendo esta categoría con posterioridad.
Durante la revolución de Tuxtepec, el general Porfirio Díaz se enfrentó a las fuerzas federales en la población de Tecoac, durante su campaña para derrocar a Sebastián Lerdo de Tejada y obtener la presidencia. Se dice que, al haber triunfado en esta batalla, el general entregó como agradecimiento un valioso exvoto a la patrona de Huamantla, el cual consistió en una aureola, una palma y una corona para la imagen. En épocas cercanas, la ciudad vivió el arribo del ferrocarril y una nueva etapa de esplendor. Ya en los años de la revolución, debido a la presencia de haciendas que la circundaban, el lugar fue constantemente asediado por los revolucionarios.

Las fiestas de la Virgen de la Caridad
La imagen de la Virgen de la Caridad es una imagen que se remonta al siglo XVII. Originalmente recibía culto bajo el nombre de la Asunción, creciendo su devoción en número, lo que ameritó la edificación de una ermita en su honor en el siglo XVIII, donde los fieles se congregaban, muchos de ellos recibiendo la ayuda caritativa de algunos benefactores, lo que generó que se denominara al templo, y posteriormente a su virgen con el nombre de Caridad, como hasta hoy se sigue haciendo.
Sobre su festividad, existen algunos indicios desde comienzos del siglo XIX que hablan de la festividad, como el permiso para la realización de corridas de toros, así como su anuncio con el estallido de cohetones desde el día 14. Una versión oral, sin saberse exactamente la fecha, relata como una mujer, quien era devota de la virgen, llevaba flores del campo y las colocaba en el suelo de la iglesia de la Caridad, esparciendo los pétalos, inicialmente de forma aleatoria. Por varios años continuó con esta costumbre, aunque ahora separando las flores por color, en un intento de realizar algún diseño, tradición que posteriormente sería adoptada por otros habitantes, siendo esta la forma en que nacen las primitivas alfombras en honor de la imagen.
Sería en 1870 cuando otro joven, Apolinar Campeche, realiza un tapete con aserrín coloreado. Desde entonces, también se incorporaría el uso del aserrín, inicialmente en las alfombras. Cabe aclarar, en este punto, que la principal diferencia actual entre las alfombras y los tapetes consiste en que las primeras suelen contener en su centro alguna ilustración religiosa, la cual es enmarcada por flores u otros materiales, siendo realizado además de forma cuadrangular, sirviendo, entre otras razones, meramente para su contemplación, mientras que el tapete habitualmente es elaborado en aserrín, extendiéndose en las calles donde pasará la procesión, por lo que su destino es el ser destruido por las pisadas de los participantes de la procesión.

Para 1910, las alfombras se realizaban con flores que se cultivaban en los jardines, las cuales eran donadas con esta finalidad. Por estas fechas se incorpora la idea de realizar en el centro un óvalo que contuviera el monograma de María, esto en palabras de Antonio Méndez Ávila, quien menciona como su padre fue pionero en dicha idea. También era costumbre de aquellos años emplear aserrín para matizar algunos colores, así como el uso de helecho y otros tipos de vegetación como base de la alfombra.

Por años, su realización fue un acto casi solemne, en el sentido de que se realizaba en privado, pues los alfombristas se encerraban en el lugar donde se elaboraba su obra, y así, a la luz de algunos hachones de ocote, emprendían su labor hasta culminar, momento en el que entonces el público en general podía apreciar la alfombra. Es en el año de 1931 donde Feliciano Rivera Goyri elabora la primera alfombra con un dibujo central, representando a la Virgen de los Dolores, de la cual era devoto, de modo que continuaría con esta innovación por los siguientes años, idea que sería adoptada con posterioridad por otros alfombristas, que la perfeccionarían y definirían la técnica con que se realiza en la actualidad.
Como se mencionaba con anterioridad, por un lapso de 40 años, la imagen de la Caridad no salió en procesión. A iniciativa de Miguel Montiel Olivares, se realiza en 1941 la primera procesión del siglo XX, donde para la ocasión se realizó un carro alegórico donde sería portada la imagen, comisión de la cual se encargarían diferentes personas hasta llegar a manos de la familia Soler, quien hoy en día es responsable de esta labor.


La primera procesión curiosamente fue diurna, según constan los testimonios, pues inició en la mañana del 15 de agosto siendo las seis horas del día. Sin embargo, al parecer fue tal la emoción y expectación causada por el acontecimiento, que los fieles durante toda la noche se dedicaron al decorado de las calles donde pasaría la procesión, adornando con festones, ramas de árboles, flores y banderillas. Para cubrir la aridez de algunas calles, todavía de tierra, se regaron pétalos al paso de la imagen, culminando este primer recorrido a las diez de la mañana.

En 1943 surge la idea de realizar los primeros tapetes en las calles, utilizando en ese entonces arena blanca que era esparcida a pulso. Se complementó a este elemento el uso del aserrín, trazando dibujos simples, enmarcando por último los tapetes con macetas de las casas vecinas. En siguientes años, surgirían nuevas ideas que permitirían el desarrollo de los actuales tapetes con sus tradicionales técnicas. Mención especial merece Enedino Torres, quien por años realizó algunos diseños con una técnica que se denominó en punto de cruz, pues se asemejaba a esta técnica del bordado, sin embargo, debido a su complejidad, este estilo desapareció tras su fallecimiento.

El decorado complementario de las calles también sería cada vez más elaborado, pues de ser algunas macetas improvisadamente colocadas, se añadiría el uso de cadenetas, festones, pendones, faroles, estampas, y por supuesto la luz eléctrica, así como una variedad de otros elementos variados. La procesión paulatinamente recorrería su horario de salida, que como se mencionó, fue al despuntar el alba, hasta llegar a iniciar en las primeras horas del día 15, siendo así como llegamos al año de 1968, donde una nota periodística le daría el título que hasta hoy ostenta orgullosamente de ser la Noche en que nadie duerme.
Pocos años antes, en 1964, se inicia la tradición de confeccionar un vestido para la imagen, pues por aquella época solo contaba con dos vestidos, los cuales debido a su antigüedad mostraban deterioro. Fue así como Carolina Hernández inicia por primera ocasión esta labor, que sería continuada por diversas personas hasta llegar a la actual comisión que se encarga de su realización.

Hoy en día se trata de una obra bordada en hilos de oro, pedrería fina y otros recursos, que tienen como soporte telas de importación. La realización de esta prenda abarca meses de anticipación, cambiando el diseño y temática cada año. El día 13, en solemne ceremonia, la imagen es descendida de su altar para ser ataviada con las nuevas prendas que lucirá desde la fiesta y hasta el siguiente año.
Desafortunadamente en 1958 el antiguo templo de la Caridad fue demolido. La edificación contaba con una bella fachada, custodiada por dos torres, todo ello de influencia barroca, cuyas características parecen remitir a las mas clásicas edificaciones tlaxcaltecas de dicho periodo, según se aprecia en las fotografías que llegaron a sobrevivir. El interior, por su parte, aunque alguna vez debió haber contando con este estilo, en sus últimos años evidenciaba una mezcla entre el neoclásico y el neogótico, donde el mayor exponente de esto último era el ciprés que contenía a la imagen.

El sacerdote José María Téllez fue el autor de la demolición, pretendiendo un nuevo inmueble mas espacioso, con la intención de asemejarlo a la iglesia de la sagrada familia de Barcelona. Se dice que ante el fracaso de la nueva edificación que se emprendió, el sacerdote huyó de Huamantla, a escaso un año de su inicio. Por varios años, infructuosamente, se intentó continuar con el nuevo templo, el cual, al no contar con una dirección arquitectónica, fracasaba, de modo que permaneció por décadas sin siquiera avanzar.
Aun así diversas tradiciones se llevaron a cabo todavía entre las ruinas, como el traslado de la imagen, que durante el año permaneció en la iglesia de San Luis Obispo. No sería hasta 1971 cuando se decide retomar la construcción, que finalizaría en 1974, recinto que desde entonces acoge a miles de visitantes y peregrinos que asisten a esta celebración anual. Hoy el inmueble además ostenta el título de Basílica.

La fiesta hoy en día
Gracias a la difusión que con los años dieron los medios de comunicación, así como el esfuerzo propio de los huamantecos, la celebración hoy es mundialmente conocida, adquiriendo aún más prestigio cuando Huamantla adquiere la denominación de pueblo mágico. La celebración hoy en día no es exclusiva de quienes son originarios de este lugar, sino también de los visitantes, que en peregrinos o meros turistas arriban principalmente en la llamada noche en que nadie duerme.
Aunque los preparativos para este día comienzan con meses, y quizá desde el instante mismo en que finaliza la procesión el año anterior, es la tarde del día 14 donde son más evidentes los preparativos, pues desde alrededor de las cuatro de la tarde ya son apreciables algunos decorados en las calles, donde poco a poco empezará el trazado de los tapetes de aserrín, integrándose los elementos que los flanquean, como los ángeles, en la calle que este día popularmente recibe este nombre.
Es destacable además el hecho de que cada año los diseños que forman parte de estos tapete son diferentes, por lo que una vez concluida la jornada, los moldes con que se elaboran habrán de integrarse al catálogo que varios de sus artífices poseen, pues ahora varios huamantecos han hecho de esta actividad su fuente de trabajo, por lo que realizan alfombras y tapetes de aserrín a nivel nacional e internacional


La mayor labor se ejecuta en las primeras calles donde discurre la procesión, pues todavía a las tres de la mañana es posible ver a los vecinos de otras calles elaborar los tapetes, a pesar de ya haber salido la procesión desde instantes previos, evidentemente estas serán las últimas calles en que avanzará el cortejo. Por último, no se puede pasar por alto la ofrenda musical que ofrece en la plaza de armas el artista Carlos Rivera, originario de Huamantla, quien encabeza otro de los grandes momentos esperados por propios y extraños.
Así, en medio del clarear de la mañana, la Virgen, tras horas de procesión, junto con sus fieles, vuelve a arribar a su templo, y así, es colocada otra vez en su altar, para recibir la visita de todavía cientos de devotos durante las siguientes horas, tiempo que ahora forma parte de la cuenta regresiva para la siguiente noche en que nadie duerme










Fuentes
Aquino Romero, I; (2007) Alfombras y Tapetes de Huamantla Arte efímero. México. Conaculta y Municipio de Huamantla.
Algunos datos sobre la historia de Huamantla fueron contrastados y complementados con base en el video Huamantla ¿La Texas separatista de Tlaxcala?, del canal de YouTube Tlaxcala la Conquistadora.













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