Ubicada entre diversas colinas, se encuentra la localidad de Santiago del Monte, en el municipio de Villa Victoria. Esta comunidad, prácticamente alejada de los grandes centros urbanos, aún conserva su encanto y entorno armónico con la naturaleza. A pesar del reducido núcleo poblacional, ello no implica modestia en sus celebraciones, lo cual queda de manifiesto en las dos celebraciones anuales a Santiago Apóstol, de las cuales hoy conoceremos la que se efectúa en el mes de mayo.
La Batalla de Clavijo
A partir del siglo IX, en los territorios que conforman actualmente España y Portugal, grupos de población que profesaban el Islam, invaden dichas zonas, relegando a los reinos cristianos al norte, prácticamente en regiones colindantes con la actual Francia. Es en este punto donde aquellos reinos sobrevivientes deciden iniciar una guerra para volver a conquistar los territorios perdidos, guerra que se prolongaría por varios siglos hasta 1492.
En medio de todo ese período, casi en los primeros años, acontece una batalla legendaria, denominada la Batalla de Clavijo. Según el relato, el rey Ramiro, líder del ejército Cristiano, en sueños tiene una visión donde se le aparece Santiago el Mayor montado a caballo, alentando al soberano a enfrentar al enemigo. Misteriosamente, se relata, al día siguiente, en la batalla, el Apóstol aparece con las mismas características combatiendo al ejército adversario, sin que alguno lograra abatirle.
Este episodio sería el inicio de una larga tradición que representaría este discípulo como un guerrero, y la consolidación de una devoción hacia este santo entre los españoles, la cual más tarde propagarían por los países americanos a su llegada en dichos lugares, como ocurrió por ejemplo con la localidad de Santiago del Monte.

La fiesta del 23 de mayo
El episodio anterior parece haber ocurrido un 23 de mayo, fecha que sería recordada desde entonces en honor de este santo, como celebración secundaria a la del 25 de julio, memoria litúrgica propia de Santiago el Mayor. En mayor o menor medida esta celebración arraigaría en las diversas poblaciones, desapareciendo con posterioridad en algunas, y conservándose en otras, como lo fue en la población ya mencionada.
Para los locales, esta, también llamada fiesta chica, es el día del santo de Santiago, es decir, el patronímico, pues recordemos como antiguamente se tenía la costumbre de bautizar a los niños con el nombre del santo que indicara ese día el calendario católico. Aunque hoy en día es una costumbre casi extinta, persiste la costumbre de mencionar el día de su santo a la fecha en que coincida con el nombre de la persona, lo cual parece ser se considera es la razón de esta festividad en Santiago del Monte.
Interesante es también la leyenda de su hallazgo en un sitio aparte a donde actualmente se alza su templo, un paraje en el cerro que los locales denominan el Calvario. Hacía este sitio, la imagen se dirigía por las noches, por lo que al buscarlo en el templo, ya no se encontraba en el mismo, teniendo que acudir hacia el lugar mencionado, de modo que se resolvió colocar centinelas por las noches para resguardar la efigie y así evitar sus salida.
Este relato es un tanto común en otros sitios, el de aparición en un lugar distinto, el de salidas nocturnas y hallazgos milagrosos, lo cual entre otras cosas busca reforzar el culto a ciertas imágenes religiosas. A ello se añaden otras características propias de la idiosincrasia de cada pueblo, como por ejemplo el hecho de denominar a este templo como Santuario, a pesar de que al parecer no está reconocido como tal por las autoridades eclesiásticas. Con todo, Santiago del Monte es un lugar de peregrinación al que se dan cita principalmente jinetes durante las dos fechas de celebración, que son el 23 de mayo y el 25 de julio.
Lo que es innegable es la devoción profunda que entre los habitantes se tiene a Santiago Apóstol, así como su sencillez y calidez, y el entusiasmo puesto por cada uno de ellos para realizar las fiestas en honor del santo, al cual llenan de cuantiosas ofrendas como frutas, plantas, flores y panes, que cuelgan del anda donde la imagen es portada durante sus salidas en procesión, signos propios de diversas regiones que manifiestan así su gratitud antes los bienes recibidos.

















Deja un comentario