En la colindancia entre los municipios de Valle de Bravo y Donato Guerra se encuentran dos localidades que festejan anualmente a San Francisco de Asís: La cabecera municipal del primero, y la comunidad de San Francisco Mihualtepec, en el segundo. Si bien, ambas tienen elementos en común, realizan a su vez de una manera particular esta celebración, las cuales hoy conoceremos de breve manera.

San Francisco de Asís. Imagen peregrina de la parroquia en Valle de Bravo. En el altar mayor, la efigie titular del lugar.

El origen devocional

San Francisco de Asís fue un santo italiano que vivió en los siglos XII y XIII. Nació alrededor del año 1181, en la localidad de Asís. Su juventud, se relata fue muy despreocupada, en gran medida debido a ser hijo de un comerciante, lo que le otorgó un estatus económico desahogado. Ello cambiaría cuando, se relata, escuchó como Cristo le hablaba encomendando la misión de reconstruir su iglesia. Como aquello ocurrió en una ermita de Asís que estaba en ruinas, aquél lo interpretó como la necesidad de reparar el inmueble, obra que se empeñaría en iniciar.

De este modo renunció a todos sus bienes materiales y posesiones, comenzando entonces a vivir como mendigo, cosa que le atraería no pocos problemas y burlas de la gente en Asís. No obstante, hubo otros que verían en él un ejemplo a seguir, uniéndosele entonces, para posteriormente dar origen a la orden de Frailes menores, mejor conocida como Franciscanos. Fue idea suya también la orden de las Damas pobres, llamadas Clarisas, por Santa Clara, una de las primera mujeres en seguirlo. Por ultimo, surgiría la Orden de franciscanos seglares, o tercera orden, que a diferencia de las dos anteriores, no se compone de monjes, sino de personas comunes.

San Francisco murió el 3 de octubre de 1226, no sin haber ganado fama de santidad en vida, por obrar diversos prodigios, como el de mover a personas a la conversión, haber recibido en su cuerpo las heridas de la crucifixión de Jesús, llamadas estigmas, así como otra de sus más conocidas características, que fue el aprecio por la naturaleza y su amistad con los animales, no sin reprender a estos cuando obraban mal, como se relata ocurrió con un lobo, animal que muchas veces acompaña sus representaciones.

San Francisco de Asís. Lienzo que representa una escena de su vida. Museo Nacional de Arte, CDMX

En México, su importancia sería tal, sobre todo porque una de las ordenes religiosas con mayor relevancia en los inicios del periodo novohispano fueron los propios franciscanos, que aunque con el tiempo serían desplazados, antes se encargarían de instaurar varios de los cultos locales a los santos, acordes a sus devociones preferidas, en las cuales no podían obviar a su fundador, dándole el patrocinio en lugares como Tepeaca, Puebla, Ixtlahuaca, Estado de México, o lugares que en aquella época aún eran comunidades remotas, como San Francisco Mihualtepec, o San Francisco del Valle de Temascaltepec, nombre antiguo de la actual cabecera municipal de Valle de Bravo.

Sobre este último, hoy también Pueblo Mágico, se relata que al traerse la imagen a la localidad, al haber anochecido en el camino, los habitantes fabricaron faroles de papel, para iluminar el camino a la imagen, de modo que bajo dicho ambiente, llegaría en medio de la noche al lugar, conservándose desde entonces como una de las tradiciones de Valle de Bravo, en recuerdo a dicho episodio particular de su historia. Elemento quizá no tan destacable para el visitante, pero que encierra un significado especial para los vallesanos.

Este mural en el altar mayor de la Parroquia representa las fiestas locales típicas de Valle de Bravo

La fiesta de San Francisco en Valle de Bravo

El 4 de octubre encierra gran significación para Valle de Bravo, pues es, junto con la festividad de la Santa Cruz y el Cristo Negro, el 03 de mayo, y el 12 de diciembre, en honor a la Virgen de Guadalupe, una de las celebraciones más importantes en dicho municipio. Las actividades comienzan con un novenario preparatorio, donde se tiene la asistencia de las capillas locales que envían consigo alguna imagen del santo local, presidiendo la procesión la imagen peregrina de San Francisco de Asís, quienes llegan a la parroquia para la celebración eucarística.

Este templo es uno de los más imponentes no solo de la región, sino también del Estado de México. Obra iniciada en el siglo pasado, que tuvo un largo proceso de construcción, pero que hoy satisface visualmente los perfiles locales, al grado de asemejarse a una gran catedral, apelativo con el que erróneamente a veces el visitante llega a conocerla. Se trata de una edificación predominantemente neoclásica, con elementos de las basílicas romanas, al contar con tres naves, así como tres altares al fondo, dos laterales, y uno central, el altar mayor, coronado por una imagen de Cristo Pantocrator, que recuerda a las basílicas del arte bizantino. Allí, incrustado en el muro, se ubica el nicho hornacina de la talla de San Francisco, rodeada por un mural que ilustra las tradiciones de Valle de Bravo.

En la lateral, una capilla que perteneció a la original parroquia de Valle de Bravo, la cual fue ampliada en las fechas ya mencionadas, dando pie al actual recinto. Hoy se aprecian sus vestigios tanto en esta capilla, como en la torre campanario en el ala norte del inmueble, al exterior del mismo. Sobrevive también un retablo neoclásico, así como parte de sus obras novohispanas, algunas visibles en los muros laterales, y otros resguardados en espacios como la sacristía.

Retomando el tema de la celebración, el día de la víspera, tienen lugar los primeros actos ya de fiesta, con la celebración eucarística, que a diferencia de los días anteriores, antecede a la procesión, la cual continua con el «rito del transito» que recuerda la muerte del santo. Entre tanto, en el exterior ya se preparan propios y extraños para la quema de fuegos pirotécnicos, que iluminarán esta noche de víspera.

Pero el día más esperado es el 4 de octubre, día titular del santo, que inicia con las tradicionales mañanitas y la primera misa en la mañana. Cerca al mediodía, tiene lugar el que quizá es el acto más esperado, el recorrido o paseo de las mojigangas, también llamados locos, que se trata de una serie de grupos de personas disfrazados, quienes bailan mientras avanzan por las calles, hasta llegar a la plaza principal del municipio, donde ya los espera la multitud. Complementan el recorrido las imágenes de San Francisco y los santos de las capillas, las yuntas de bueyes, caballos, y algunos carros adornados, todo ello envuelto en un ambiente de fiesta.

La tarde continua con diversos concursos, como el de puerco encebado, palo encebado, carreras de meseros, concurso de nieves atascadas, concurso de globos de cantolla, para por último culminar con la quema de fuegos pirotécnicos, así como la actuación de algún grupo musical, dando así por concluida la celebración en honor a San Francisco de Asís en el municipio de Valle de Bravo.

La fiesta de San Francisco en San Francisco Mihualtepec

No muy lejos de Valle de Bravo, tiene lugar a la par la celebración en honor al mismo santo, ahora en la localidad de San Francisco Mihualtepec, población perteneciente al municipio de Donato Guerra. En ella acontecen eventos similares, con un novenario preparatorio, la realización de las vísperas, y la celebración el día 4 de octubre, participando de igual modo mojigangas conformadas por pobladores del lugar, quienes son el toque festivo de la localidad.

San Francisco de Asís. Imagen titular de San Francisco Mihualtepec.

Sin embargo, elementos diferenciadores son el ambiente un tanto más tradicional y costumbrista, ya que al ser menos conocida que la celebración del Pueblo Mágico, no tiene una afluencia tan marcada de visitantes externos, salvo los nacidos en la localidad que vuelven para participar de esta festividad, y algunos otros vecinos de lugares cercanos al poblado. Por ello, es posible ver elementos que distinguen la celebración de pueblos y barrios en la región, y que incluso todavía hace algunas décadas también estuvieron presentes en la celebración vallesana.

Tales elementos son por ejemplo la ofrenda que re realiza en honor a San Francisco, consistente en colocar a sus imágenes peregrinas en un anda, la cual es revestida por flores de pericón, panes, frutas de temporada, y cuatro cirios que se encienden frente de dichas imágenes, las cuales además, al salir en procesión, son «bailadas» por quienes las portan, lo que simboliza el hecho mismo de encontrarse de fiesta durante estos días.

Elemento destacable es también su templo, una pequeña pero bella edificación, que se asemeja a las de la mayoría de la región, con una fachada austera, apenas con una puerta de acceso y una ventana a la altura del coro, una torre, techo de viguería recubierto de teja, y una sola nave formando parte del inmueble. El retablo lo preside la imagen de San Francisco de Asís, imagen de vestir en tamaño natural que lleva en el cinto los milagritos metálicos que los fieles le han ofrendado. El retablo es una obra sencilla pero peculiar, que combina de manera armoniosa el estilo neoclásico con el neogótico.

A la par de los eventos religiosos, acontecen su feria con baile popular, puestos de pan y antojitos, sin faltar sus fuegos pirotécnicos, que tienen lugar no uno, sino varios días durante la celebración patronal. Diferentes modos de celebrar y entender esta fecha, que parten de dos mismas raíces en común: el homenajear al Pobrecillo de Asís, y el dar identidad a una de las zonas limítrofes de la región Mazahua en el Estado de México.

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