A lo largo del año, las festividades civiles y religiosas se efectúan en diversos momentos y periodos. Pocos son los lugares donde, ya sea a propósito, o bien, de manera inintencionada, ambas celebraciones llegan a coincidir casi de manera paralela. A este ultimo caso pertenece Atlacomulco, pues no solo se lleva a cabo en septiembre la conmemoración del inicio del movimiento de Independencia, sino también, todavía poco antes de tal suceso, la celebración al Señor del Huerto, considerado el patrono de Atlacomulco.
Orígenes de la «Función»
La palabra Función cuenta con diversos significados. Dos de ellos, a los que corresponde el uso que se da en este caso, son los de un acto solemne, o bien, la festividad principal de un lugar. Esto nos habla de lo antiquísima que es la celebración del Señor del Huerto, de la que no se ha podido determinar con precisión el momento de su origen, aunque parcialmente se podría considerar que se produjera casi desde que surge la imagen misma.
De acuerdo con la versión mas aceptada, entre los siglos XVII o XVIII, en una hortaliza de Atlacomulco, propiedad de una anciana, se produjo el hallazgo de esta efigie, por parte de la dueña del lugar, al parecer, durante un tercer domingo de septiembre, perdiéndose en el tiempo la fecha de aquel día. El acontecimiento llamó la atención debido a lo inusual del evento, por lo que acudirían pobladores para venerar la imagen, hasta que de manera inesperada, la anciana dejó de salir varios días de su casa. Entonces los vecinos acuden al inmueble, y sorprendidos, hallaron su cuerpo sin vida a los pies del Cristo, aunque sorprendentemente conservado, a pesar del transcurso de los días.

Se toma la decisión entonces de llevar la escultura a un espacio mas digno. En la época existían diversos oratorios particulares en Atlacomulco, llevando al mas cercano de ellos a esta imagen, que empezaría a emplearse durante la Semana Santa como el Señor de los azotes. Al pasar por el huerto donde fue hallado, sucedía que se aligeraba para quienes lo portaban, mientras que el resto del trayecto su peso aumentaba considerablemente, como si indicara que quisiera permanecer en dicho sitio. Finalmente se tomó la decisión de edificarle un templo en el sitio, coincidentemente ello sucedió en 1810, el mismo año del levantamiento independentista. Mas asombroso es todavía el tiempo de su edificación, que fue de apenas un año de duración. El templo con el tiempo ascendería a la categoría de Santuario en el siglo XX.
De igual modo, son diversos los milagros que le atribuyen los fieles, lo cual se manifestó desde limosnas, cirios y flores, hasta «milagritos» metálicos, sin olvidar los denominados retablos o exvotos, pinturas populares en las que se ilustraban los milagros obrados por la imagen. Estos últimos lamentablemente se extraviaron, aunque existe evidencia fotográfica de las mismas todavía, que permite conocer parte de lo que fueron aquellas obras tan comunes en el arte mexicano
La realización de los festejos
Gracias a todo lo anterior, la llamada Función del Señor del Huerto de Atlacomulco, es una de las principales tradiciones de este municipio. Los preparativos como tal para la realización de la festividad comienzan en torno al mes de julio, cuando se colocan en espacios públicos e iglesias los programas alusivos a la celebración. En el transcurso de dicho periodo hasta la segunda semana de septiembre, tiene lugar la salida de la «Sagrada Coronita», que como su nombre indica, es una de las coronas de espinas (elaborada en metal) que posee la imagen. Dicha pieza visita las poblaciones circunvecinas.
De igual modo, las diversas mayordomías que integran la celebración, preparan las ofrendas que presentarán en los festejos, como los cirios, la iluminación, arreglos florales y ornamentación, así como la vestimenta, que al ser cambiada da inicio a los festejos, pues requiere bajar la imagen de su espacio en el altar mayor.
En el lapso de la última semana previa a la celebración, peregrinos de diversos poblados arriban hasta el santuario. La devoción en algún otro tiempo fue tal, que llegaron a concurrir peregrinos de otras entidades vecinas al norte del Estado de México. Hoy en día las peregrinaciones mas lejanas la conforman originarios de Atlacomulco avecindados en la zona metropolitana, a excepción de las peregrinaciones de Santa Cruz Tepexpan, Jiquipilco, y Santa Catarina Tabernillas, Almoloya de Juárez.
Finalmente llega el día viernes, en el que por la tarde tiene lugar el traslado a la Catedral de Atlacomulco. Anteriormente, el traslado se realizaba a la Parroquia de Santa María de Guadalupe, el templo jerárquicamente más importante de la cabecera, pero que al erigirse la Catedral, pasaría a ocupar el segundo puesto. Una a una, las imágenes de las poblaciones peregrinas, con sus estandartes y danzas, avanzan por las calles de Atlacomulco, para cerrar el cortejo la imagen del Señor del Huerto, en un recorrido que se extiende poco más de dos horas. La procesión culmina con la celebración eucarística y la primera quema de fuegos pirotécnicos.
El día sábado suele ser un día mayormente regular. En el puede aprovecharse, entre tanto, para la visita meramente a la imagen, sin las incomodidades que genera la afluencia de visitantes el día principal de celebración. Coincidentemente, en alguno de estos días, ya sea del fin de semana, o bien los días previos o posteriores, tienen lugar los festejos patrios, con la tradicional ceremonia del grito, así como la verbena popular el día 15, y el desfile en la mañana del 16 de septiembre.
Por su parte, el tercer domingo de septiembre, fecha de la «Función» inicia con las tradicionales mañanitas. Desde temprana hora, se suceden las celebraciones eucarísticas, mientras que las danzas comienzas su arribo, danzando en el atrio. Así encontramos corporaciones de Concheros y Danza prehispánica, Danza de Moros y Cristianos o Santiagueros, Danza de Pastoras, Danza de Matlachines, y algunas agrupaciones de Chinelos surgidas en la región, de las cuales, algunas de estas acompañarán la procesión, mientras que otras simplemente ejecutarán sus pasos en la explanada atrial.










A la una de la tarde se efectúa la celebración principal, para en seguida llevar a cabo la procesión por las calles principales de Atlacomulco, en el mismo orden del día viernes, con las imágenes visitantes al inicio, para posteriormente seguir la imagen del Señor del Huerto, portada en hombros, y en años recientes, sobre un automóvil adornado para la ocasión. Todo lo anterior aún a pesar del sol o la lluvia que pudiera haber, como el caso del año 2023, en que esta última se hizo presente desde tempranas horas de la mañana.
Finalmente, el domingo posterior tiene lugar la llamada torna fiesta, en la que se repiten las actividades del domingo anterior, con la diferencia de que la procesión esta vez se dirige al Santuario, para posteriormente llevarse a cabo el regreso de las imágenes visitantes a sus localidades y colonias, ello considerando que algunas ya habrán hecho lo propio desde el domingo mismo de la festividad y en el transcurso de la semana. De este modo culmina la celebración, marcando así el inicio de la cuenta regresiva que verá venir la Función del Señor del Huerto, una de las principales tradiciones de Atlacomulco.

















































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