Muchos son en México los templos que bajo el patrocinio de Santiago se construyeron durante los siglos. Sin embargo, son pocos los que ostentan la categoría de santuarios, por ser meta de peregrinaciones abundantes, principalmente en los días de fiesta que en su honor, en torno al 25 de julio, se celebran anualmente. Tal es el caso de Temoaya, cabecera de la municipalidad del mismo nombre, donde todo lo anterior acontece en los días de la también conocida como feria de Temoaya
Origen de la festividad
El origen de la fiesta más importante de Temoaya, dedicada al Apóstol Santiago, es casi tan antiguo como la religión católica en esta tierra. En las primeras décadas del siglo XVII la imagen ecuestre del Señor Santiago fue llevada a Temoaya, que buscaba convertirse en cabecera. Para entonces ya permeaban en la mente de los feligreses diversas leyendas y noticias sobre la actuación milagrosa de Santiago a favor de la población local.
Cuando ocurrió la erección parroquial, el 18 de septiembre de 1720, la imagen del Señor Santiago ya tenía mas de un siglo de ser venerada en Temoaya. En esa época se celebraba su fiesta con misas, procesiones y la quema de algún torito de luces. Desde un principio, la fiesta del santo patrón se convirtió en la fiesta religiosa más importante a nivel local. La organización y gastos estuvieron a cargo de la población originaria de la jurisdicción, pues los dueños de ranchos y haciendas contribuían solo con una mínima parte.
La festividad hoy en día
Cuando el día 25 cae entre semana, la fiesta principal se celebra el siguiente domingo. Las celebraciones abarcan aproximadamente dos semanas; el templo se engalana con flores y el acceso principal se cubre con una portada floral que dona la comunidad de La Cañada. El recinto alberga las imágenes de los santos que vienen de visita y el atrio es ocupado por diversos grupos de danzantes que cumplen alguna promesa ofrecida al santo patrón.

La fiesta del Señor Santiago reúne a todas las comunidades del municipio durante dos semanas a partir de la víspera de la fiesta titular. Desde temprano los vecinos de las comunidades salen en procesión desde sus iglesias para traer las imágenes de los santos patronos para visitar al Señor Santiago en su santuario. Cada comunidad trae en andas de madera, con sus nichos o altarcitos, a su santo patrono, vestido y adornado para la fiesta con flores, dulces, panes frutas, palomas de azúcar, cañas, etcétera. Los acompañan sus músicos con violín, guitarra y tambor.
El día de la fiesta titular, muy temprano, los devotos cantan las mañanitas al Señor Santiago acompañados por los mariachis o por la banda de viento. Durante todo el día se celebran misas y ceremonias. En el atrio las danzas se suceden a diferente ritmo. Al mediodía se celebra la misa mayor con la participación de varios sacerdotes o por lo menos tres ministros. Finalmente se abre paso uno de los eventos rituales de la fiesta patronal que llama mucho la atención: la solemne procesión de los santos invitados del municipio y de poblaciones vecinas que salen en andas, todos acompañan a sus santos con sahumerios, flores, velas, estandartes.

Las personas que no participan en la procesión aprovechan para saludar al Señor Santiago en su capilla. A lo largo del día desfilan miles de fieles procedentes de muchos lugares; gente de todas las edades, personas solas, parejas o familias completas con gran fe se arrodillan, se persignan, rezan una breve oración, agradecen el favor recibido o imploran su auxilio, le platican sus penas, solicitan su protección, dejan su limosna y le acomodan algún milagro de plata. La devoción es tan grande que muchos fieles hacen fila y esperan su turno para ver, tocar u besar la imagen del Señor Santiago.

Durante la fiesta, Temoaya se llena de música, color, luz, sabor y alegría: hay artesanías regionales, puestos de tiro al blanco, canicas, aros, así como globeros, pajareros y pajaritos de la suerte. Pocos días antes empiezan a instalarse los juegos mecánicos y se acondiciona el lugar donde se llevarán a cabo los tradicionales bailes de feria amenizados por grupos famosos. Las calles del primer cuadro se convierten, por supuesto, en un comedor gigantesco con ricos aromas de los puestos de comida que prometen un momento de gloria.
En la fiesta patronal participan prácticamente todos los vecinos de la parroquia, e incluso del municipio. Mediante las acciones del párroco, los fiscales y los comisionados, casi todo el pueblo coopera para proveer lo necesario y realizar las actividades festivas, que sin duda propician la convivencia de vecinos y visitantes los días de fiesta.
Fuente de consulta:
Arzate Becerril, Jesús , ¡Señor Santiago! Protector de Temoaya, México, 2023, pp. 58-65






















































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