Al visitar los diversos pueblos mágicos de nuestro país, es común pasar por alto las poblaciones circunvecinas, sobre todo cuando estas no suelen figurar en los recorridos de atractivos existentes en sus promocionales y demás. Un caso que entra más o menos en lo anterior es la localidad de Santiago Cuautlalpan, perteneciente a la jurisdicción de esta municipalidad, que no obstante es un digno ejemplo del patrimonio arquitectónico del Estado de México.

El poblado se ubica a pocos kilómetros de la cabecera, y contrasta su ambiente de quietud con la cercana Ciudad de México, que ha urbanizado gran parte de la zona periférica a ella, colindante con el Estado de México, y que todavía en la entrada a Tepotzotlán se vislumbra, pero que conforme se aleja de la zona comienza a desdibujarse, para dar paso a un ambiente un tanto mas semirural, que es parte del sello distintivo en esta localidad, principalmente en las fiestas en honor a Santiago Apóstol.

Germen devocional.

Cada año se llevan a cabo durante el mes de julio las fiestas en honor a Santiago Apóstol, teniendo como sede el centro de la población, e indiscutiblemente su templo parroquial, que aunque algunas fuentes datan del siglo XVIII, su fachada parece contradecir lo anterior. A ello se suma la antigüedad del poblado, pues en otros documentos se hace referencia de la edificación de una iglesia sobre un antiguo templo prehispánico.

Cuentan los lugareños que los indígenas llevaban la imagen de Santiago Apóstol montado en su blanco corcel de la Ciudad de México hacia la zona de Hidalgo y que después de tomar un descanso y beber agua en los manantiales de la zona volvieron por su encomienda para continuar el viaje, pero ya no pudieron levantar la estatua. Supusieron que eso se debía al cansancio y prefirieron dejarlo para el siguiente día. Mas al despertar, dispuestos a cumplir con su encargo, cuando quisieron levantar al santo, éste se volvía más pesado a cada intento. Pensaron entonces que de esta manera la imagen les comunicaba que había llegado a su destino.

El templo parroquial

La iglesia, como ya se ha mencionado, cuenta con una austera fachada de piedra, así como una torre, donde pareciera haber existido una espadaña que con el tiempo se convertiría en campanario. El interior, por su parte, esta abovedado, contando al fondo con un retablo barroco, quizá su mejor carta de presentación, y que se sabe, fue elaborado por uno de los artífices que participaron en la construcción de los que se conservan en el Ex convento de Tepotzotlán.

Llama la atención de este retablo el hecho de aparentemente situarse por debajo del nivel del actual presbiterio, abriendo la duda acerca de cual pudiera ser la altura real del suelo en este templo. Flanquean a los lados de la escultura de Santiago peregrino (imagen de vestir, ubicada al centro) las de San Joaquín y Santa Ana, ambos, por cierto, venerados al día siguiente de Santiago (26 de julio para los dos primeros). Sobre el nivel central, en un medallón, un relieve con Santiago Matamoros. El resto del retablo lo componen imágenes de otros santos.

En el lateral, se encuentra la capilla que regularmente aloja la imagen titular de Santiago, la cual sale en procesión durante las fiestas. Empotrado en el muro, otro relieve de Santiago Apóstol, de manufactura más rudimentaria. Otras piezas de valor artístico se encuentran a lo largo del templo, como un lienzo, que representa la aparición de la virgen del Pilar, acontecimiento que se cuenta, tuvo como protagonista al propio Apóstol. Este lienzo acusa la influencia de alguno de los grandes maestros de la pintura novohispana.

Las fiestas de Julio

A diferencia de muchos sitios, donde la fiesta titular a Santiago Apóstol ocurre cada 25 de julio, Santiago Cuautlalpan lleva a cabo sus fiestas en un domingo cercano a la fecha anterior, limitando los actos en dicho día a las mañanitas en honor del santo, el repique de campanas a la media noche, la misa al mediodía de la fecha, convivencia general, y la colocación de la portada, elaborada artísticamente por los vecinos del poblado con flores naturales, las cuales son teñidas para conformar esta colorida ofrenda que engalana la fachada de su templo.

Uno de los eventos mas esperados de las fiestas de julio es el de la cabalgata. Al acercarse esta fecha esperada cada año, muchos jinetes se preparan arreglando sus monturas, limpiando sus estribos, revisando el freno, los cinchos y los herrajes del caballo. Todo se alista para la celebración religiosa de Santiago Apóstol, que marca el inicio de las fiestas patronales de los pueblos. La tradición oral comenta que el poblado de Santiago es seguro, pues todas las noches se oyen los cascos de un caballo recorriendo las calles.

El día en que se realiza este evento se empieza a llenar la plaza de jinetes, todos bien ataviados. La imagen de Santiago Apóstol se saca del templo al atrio donde, con repicar de campanas y estruendo de cohetones, inicia el recorrido por todos los barrios de Santiago Cuautlalpan, durante más de seis horas. En la retaguardia marchan los ejidatarios, charros y escaramuzas en más de mil caballos, hasta regresar nuevamente al templo de Cuautlalpan.

Como se ha mencionado, los días principales de celebración tienen lugar un fin de semana cercano al 25 de julio, momento en el cual se llevan a cabo diversos actos culturales y artísticos, que incluyen bailes, feria de juegos mecánicos, quema de fuegos pirotécnicos, y otros eventos que dan realce a esta festividad, demostrando así que la belleza de los pueblos mágicos no solo se encuentra en los sitios denominados así, sino también, en los sitios que los circundan, y en sus fiesta patronales, como esta, en honor de Santiago, en la localidad de Cuautlalpan, que en conjunto forman parte del patrimonio cultural del Estado de México.

Fuente:

Poot Grajales, Diego Alberto, Tepotzotlán, Fondo Editorial del Estado de México, México, 2021.

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