La Parroquia de Santiago Apóstol, inmueble que también goza de la categoría de Santuario, bajo el mismo patronazgo, es un inmueble que cuenta con una singular belleza. En la memoria del pueblo se mantienen vivos algunos relatos que hasta la actualidad estructuran las relaciones sociales —y especialmente intercomunitarias de la zona. En el centro de los relatos está una imagen de Santiago, el santo patrono de Jiquipilco el Viejo y de la cabecera municipal cuyo nombre completo es Santiago Temoaya.

Un poco de historia
Se cuenta que la imagen que se venera ahora en Temoaya fue traída por Hernán Cortés, quien la obsequió a la comunidad otomí de Jiquipilco en prueba de amistad. […] Se sabe que los antepasados de los actuales otomíes se aliaron a Cortés. Recibieron con entusiasmo al conquistador, ya que mantenían una profunda enemistad con los mexicas. Así que no vacilaron en aliarse con los españoles, a quienes pidieron atacar a sus vecinos enemigos […]Fueron unos frailes franciscanos los encargados de llevar el regalo de Cortés a Jiquipilco. Allí instalaron al Santo en una capilla que se le construyó e hicieron del pueblo su centro de evangelización.
Se cuenta que pocos años después, hacia 1555, un incendió arrasó el templo, pero la imagen del santo patrono quedó milagrosamente a salvo. Fue tan grande la fama del hecho que llegó hasta la capital del virreinato y las autoridades mandaron recoger la imagen milagrosa para que se venerara en la catedral. Pero llegando a un lugar preciso, que se sitúa en el límite del territorio otomí, la imagen se hizo muy pesada, hasta el punto de que los cargadores no pudieron levantarla del suelo.
El Santo manifestaba así su rechazo de ir a México, es decir al territorio de los mexicas. Claramente mostraba que no quería abandonar a sus aliados. Se decidió pues levantar en el lugar una nueva capilla dedicada al Santo y muchos habitantes de Jiquipilco el Viejo decidieron bajar al nuevo pueblo para establecerse allí. Tales fueron los inicios de Temoaya, según los relatos legendarios.

La Parroquia Santuario
El inmueble es del siglo XVI. La mayoría de sitios web en redes lo clasifican como barroco, en gran medida por la yesería sobredorada que en su interior se ve actualmente. Sin embargo, en realidad su estilo es una mezcla de neoclásico con atisbos de barroquismo.
Destaca en su lado norte la capilla que se alza en honor de Santiago Apóstol, una imponente escultura que se asevera está elaborada en pasta de caña, lo cual parece lógico, pues estamos ante una de las imágenes más grandes en México que representa a este santo (la más grande se encuentra en Izúcar de Matamoros, Puebla). Antiguamente era sacada en procesión durante las fiestas de julio. Hoy permanece resguardada en un nicho, que la protege del contacto directo con los fieles.

Se encuentra en la misma capilla otra imagen más pequeña, que es la que actualmente sale en procesión durante las fiestas. Sobre lo anterior, es tal el respeto hacia el santo que no le permiten a las personas no indígenas el tocarlo, lo que habla de la apropiación que tienen los otomíes respecto a su santo patrono.
Su fiesta se celebra anualmente congregando a los 23 barrios del municipio, que acuden a ella con sus santos patronos, permaneciendo por espacio de quince días en el lugar, que es cuando culmina la fiesta. Hacia el medio día de la festividad titular, salen en procesión, para finalmente cerrar el cortejo la imagen del Apóstol Santiago, acompañado de la música, los danzantes y fieles que lo visitan este día.
Se tiene además la creencia que el santo y las imágenes visitantes tienen por la noche un conciliábulo, que no debe ser interrumpido por nadie. Es en este momento cuando además consumirán las ofrendas que los fieles les han depositado, compuestas de alimentos. Finalmente, a los ocho días, concluyen las fiestas con la octava. Es así como este poblado, de arraigadas tradiciones indígenas, mantiene la costumbre de celebrar anualmente a Santiago Apóstol.





















Fuentes consultadas:
Campos, Araceli. Cardaillac, Louis. (2007) Indios y cristianos Como en México el Santiago español se hizo indio. México. El Colegio de Jalisco. Universidad Nacional Autónoma de México. Editorial Itaca.
Jarquín Ortega, María Teresa, Enríquez Sánchez, Antonio de Jesús (2020) La virgen, los santos y el orbe agrícola en el valle de Toluca. México. El Colegio Mexiquense.






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