La celebración del Cuerpo y la Sangre de Cristo, mas conocida por el nombre de Corpus Christi, es una de las solemnidades mayormente celebradas en el mundo, y en la cual, no pocas veces, los ritos católicos se entremezclan con costumbres y tradiciones locales, tal como ocurre en el municipio de Temascalcingo, al norte del Estado de México, donde mas que rendir culto litúrgico, la festividad es aprovechada para pedir que no falten las lluvias en los campos de cultivo durante esta temporada.

La solemnidad y su celebración
Popularmente se dice que tres jueves al año mas brilla el sol: Jueves Santo, Jueves, de la Ascensión y Corpus Christi, esto debido a que antiguamente las tres se realizaban en distintos jueves al año. En el caso de la última, su origen se atribuye al llamada «Milagro eucarístico de Bolsena», donde un sacerdote llamado Pedro de Praga, mientras celebraba una misa, vio como sangraba la hostia, manchando el corporal (paño donde se coloca el cáliz y la patena durante la misa), esto debido a que el clérigo dudaba de la presencia de Jesús en la eucaristía.
El sacerdote acudió a Orvieto, donde informó al Papa sobre el hecho, el cual ordenó investigar el hecho, declarándolo un milagro. Esto sucedió hacia el siglo XIII, instituyéndose así la celebración, que normalmente consistía de la exposición de la hostia consagrada o Santísimo Sacramento, así como una procesión con la misma de manera solemne. En América muchas veces ello se entremezcló con celebraciones locales, como el Inti Raymi, la fiesta del sol, en la ciudad de Cuzco, Perú, siendo el Corpus de esta ciudad uno de los mas antiguos y famosos mundialmente.
El Corpus de Temascalcingo
Evidentemente en México tampoco podía faltar el componente local en la celebración de esta fecha. Actualmente la costumbre más difundida es la de regalar mulas de hoja de maíz o barro entre la gente, habiendo dos explicaciones sobre el porque de esta costumbre:
La primera menciona que en una ocasión San Antonio de Padua hizo que una mula se arrodillara ante la hostia consagrada para comprobar la presencia de Cristo en ella, debido a la incredulidad de un habitante local en una ciudad donde él predicaba. La otra versión menciona que en la época virreinal, los comerciantes indígenas llenaban el zócalo con sus recuas de mulas en este día, de allí también la costumbre de vestir niños como indígenas en este día.
En torno a esta celebración se tiene una de las tradiciones mas importantes en el municipio de Temascalcingo, lo mismo que también del patrimonio cultural del Estado de México, y que es un ejemplo claro del sincretismo religioso de las culturas mazahua y otomí, la Danza de los Viejos de Corpus Christi o la fiesta del Xita Corpus. Al igual que no podemos fechar la danza de los Xita para pedir por las cosechas, también es incierto el origen de la fusión de la danza de los Xita con la celebración de Corpus.

En la comunidad de San Pedro el Alto [otras fuentes mencionan San Pedro Potla] se señala la fecha de 1913 como fecha de inicio, esto debido a que en el año de 1912 un temblor arrasó con gran parte del municipio, además de que ese año se vivieron grandes calamidades como escasez de comida y agua que provocó la muerte de niños, jóvenes y ancianos, ausencia de lluvias que imposibilitó el cultivo de las tierras, y se sufrió de una enfermedad que padecieron tanto personas como animales domésticos. Es así como un grupo de seis Xita o viejos, hicieron oración a lo largo de toda la noche anterior al jueves, pero como los Xita pensaban que al pedir a Dios no eran dignos de mirarlo a la cara, cubrieron su rostro con máscaras de viejos.

Aunque los preparativos en la actualidad comienzan el lunes previo al Corpus, es el miércoles cuando la tradición comienza a vivirse con verdadera intensidad, pues es entonces cuando llegan grupos de viejos o Xita a cada una de las capillas de las diferentes comunidades; al frente de cada comitiva marcha la pareja de ancianos, conformada por el papá y la mamá Xita, A su paso entre la multitud, los viejos danzan con los acordes de la música al tiempo que saludan a la gente de la comunidad.
El jueves, el grupo de danzantes parte a la cabecera municipal en compañia de la gente de la comunidad y del santo patrono para reunirse con otros grupos de Xita de diferentes comunidades. Los distintos grupos danzan en los establecimientos comerciales o en las casas donde les dan alguna dádiva que después compartirán con toda la comunidad. Una vez que han arribado al centro del pueblo, se lleva a cabo la ceremonia religiosa, se realiza la peregrinación alrededor de la iglesia y el atrio, y se comparten alimentos.
Es interesante agregar que las imágenes llevadas por las comunidades aparecen profusamente decoradas con diversos elementos, en muchos casos a manera de ofrendas, ya sea con collares de panes, con cañas de maíz, gran cantidad de cirios y veladoras, e inclusive en algunos casos, ataviadas como los indígenas locales con la vestimenta mazahua u otomí de la región, como ocurre con la imagen de la Virgen de los Remedios, una de las mas representativas respecto a esto último, lo que habla de la apropiación cultural que tienen estos pueblos en cuanto a sus santos y la devoción que les profesan.
Posteriormente cada grupo regresa a su capilla de origen donde se les espera con entusiasmo. Los viejos entran al templo para despedirse de sus parientes y dar gracias por la hospitalidad recibida. Cuando los Xita salen del templo se lleva a cabo la última danza, para lo cual forman un círculo frente al toro, hasta que llega el turno del Xita mayor que no puede esquivar su embestida y fallece. Cuando yace en el piso, los viejos lloran su muerte, pero inesperadamente el viejo se levanta dando saltos joviales con la promesa de regreso al año siguiente.
Respecto a la vestimenta que ellos portan, esta hace referencia a la forma en lo hacían antiguamente los pueblos de la región, además de portar elementos referentes a oficios que desempeñaba la gente de la época. El elemento que más resalta es la máscara, confeccionada con rasgos fuertes característicos de los ancianos. Hay evidencia de que sin embargo, estas máscaras no siempre fueron así, una de ellas la ofrece una cinta muda en torno a los años 70 u 80 que resguarda la filmoteca de la UNAM, entre las que se desprenden algunas imágenes que muestran la vestimenta de los Xita en la época.
Es de este modo como año con año, Temascalcingo ofrece esta danza no al visitante, sino a lo sagrado, para obtener abundancia en sus tierras de cultivo. Tradición que aunque no es inmutable, continuará por muchos años entre sus habitantes, quienes hacen que cada Jueves de Corpus brille nuevamente el sol, para posteriormente opacarlo con la lluvia que han invocado, preservando de este modo una de las mas importantes tradiciones del Estado de México.
Fuente: Bello Gutiérrez, B. F. (2021) Tradiciones y sincretismo religioso de las culturas Mazahua y Otomí en Temascalcingo. Toluca. Grupo Cultural DECIDTE.












































Deja un comentario