Cuando se habla del municipio de Toluca, conociendo en si solamente la cabecera municipal, que es la ciudad del mismo nombre, es probable imaginar que las localidades de su territorio, lo mismo que quizá municipios vecinos, se encuentren en una situación urbanizada, mas o menos similar a lo que sucede con la Ciudad de México y los municipios conurbados. Nada mas alejado de la realidad. Y aunque si bien, algunas de sus localidades ya han sido absorbidas por la mancha urbana, hay otras que aún conservan de manera mas clara su esencia y espacio propio, tal es el caso de Santiago Tlacotepec, poblado al sur de la capital mexiquense.

Esta localidad no solo conserva dichas características de poblado aun no urbanizado (sin que ello signifique una falta de modernización), sin embargo, como en muchos lugares, su mejor carta de presentación de manera regular es su patrimonio arquitectónico, del que destacan dos de sus recintos religiosos: El templo del Calvario y la Parroquia de Santiago Apóstol, el cual se encuentra perfilado en uno de los mejores puntos de la comunidad, pues se sitúa en una de las partes mas altas del lugar. De manera afortunada, esta población ha sido foco de atracción para las investigaciones y documentaciones, quizá en parte por su cercanía a la capital. De las fuentes escritas, encontramos la siguiente de Álvarez Noguera:

La localidad de Tlacotepec cuenta con tres edificios de género religioso: las capillas de Santa Juanita y de El Calvario, y la parroquia del Apóstol Santiago. Las dos primeras, localizadas al sur y al suroeste del poblado respectivamente, son dos pequeñas obras sin mayor mérito: una está todavía en procesos de construcción, y la otra, la de El Calvario, es una realización recientemente terminada, dentro de una corriente formal que podría considerarse neogótica, conseguida a base de arcos apuntados y de piedra aparente que resultan tener poca relación con las características generales del entorno urbano, compuesto casi exclusivamente, de rodapiés de sillares y de muros de abobe.

La parroquia de Santiago fue visita del convento franciscano de Toluca, es una obra popular que a pesar de encontrarse en el área menos poblada del asentamiento, fue muy bien integrada a los rasgos formales que comparten la mayoría de las viviendas. Su importancia se acentúa por su emplazamiento – un tanto obligado por las circunstancias topográficas del lugar – y su orientación al poniente, frente a la plaza, pero participando de ese espacio central sólo con el ábside y la casa cural. Dentro de la traza de Tlacotepec se ubicaron tres cruces que parecen haber sido levantadas con la intención de consumar los remates de ejes visuales y de servir de puentes entre el medio construido y el paisaje, especialmente las que se encuentran al extremo poniente de la calle 16 de septiembre y del callejón de la Palma.

Mas extensa es la descripción que ofrecen Campos y Cardaillac en su obra «INDIOS Y CRISTIANOS Como el Santiago español se hizo indio», y aunque si bien, esta obra aborda principalmente el culto a Santiago en tierras mexicanas, no deja de ser interesante lo plasmado al hablar de esta localidad, ya que ofrecen un panorama general de sus orígenes, a manera de contexto, para después describir el templo de nuestro interés, que es la parroquia. De Santiago Tlacotepec mencionan lo siguiente:
El clero secular administró varios pueblos del valle de Toluca desde fecha temprana. Los seculares muchas veces combinaban sus actividades con los frailes para, a turno, confesar o predicar a fieles cuyas lenguas conocían. Los pueblos que eran cabecera tenían iglesia, levantada con dinero del encomendero o por donaciones que los mismos indígenas hacían. Entre los templos que se erigieron entonces varios fueron dedicados a Santiago en pueblos que además le tomaron el nombre: […] Santiago Tlacotepec, de lengua náhuatl […]

Santiago Tlacotepec fue fundado en 1558. Los frailes se trasladaban desde el convento franciscano de Toluca hasta este lugar para evangelizar a los indígenas. La catequesis era durante el día, pues en la noche regresaban al convento. La pequeña iglesia perteneció a Metepec y en el siglo XVIII pasó a la jurisdicción de Toluca.
La fachada de la parroquia es un buen ejemplo del sincretismo arquitectónico que se creó en el siglo XVI. En el primer cuerpo de la fachada, la clave del arco es una piedra prehispánica que posiblemente aluda a Quetzalcóatl. Como es sabido, no es el único caso en que las antiguas piedras de los templos paganos sirvieron para construir las iglesias cristianas. Los indígenas seguramente veían con agrado estas incorporaciones arquitectónicas y quien sabe si los mismos evangelizadores las promovieron, para acercar a los indios a los templos donde les enseñarían una nueva religión.

En cada jamba del arco corren paralelamente el cordón franciscano y el tallo de una planta de maíz que, enraizada, sube hasta rematar en un fruto. El fruto simboliza la fe cristiana que ha hecho raíces y fructificó en estas tierras gracias a la catequesis franciscana. Haber incluido esta planta en la fachada es sin duda un gran acierto, pues desde tiempos inmemorables y hasta la fecha, el maíz ha sido el principal alimento de los mexicanos y, por tanto, es un elemento cultural muy importante.

En el tercer cuerpo de la fachada hay un alto relieve de factura reciente en colores azul y blanco, que representa a Santiago a caballo enfrentándose a los moros. La composición de la escena recuerda las populares estampas de Santiago que se venden en los mercados y en los pórticos de las iglesias. En lo alto de la torre están esculpidos dos escudos: el primero es heráldico, cardenalicio, según los pisos de la borla que lo rodean. Se trataría del escudo de un cardenal sevillano, protector de la orden franciscana en la época en que se construyó la iglesia. En el fondo del escudo se representan las cinco llagas franciscanas. El segundo escudo contiene el monograma de la virgen María, representado por las letras MR entrelazadas, rematadas por una corona de reina. La presencia de la Virgen en las iglesias de Santiago no es un hecho esporádico, sino constante, según hemos podido constatar.
Al parecer, el templo no conserva ninguna imagen antigua del Apóstol. Según el párroco, la parroquia fue quemada por los zapatistas, cuando en la Revolución Mexicana ocuparon el pueblo. Actualmente se veneran dos imágenes: una de peregrino en el altar mayor y otra ecuestre, procesional, dentro de una capilla, en el fondo de la iglesia. Ésta es la imagen más venerada. Santiago figura como un hombre esbelto; viste una armadura verde adornada con hermosos querubines dorados que están en cada coyuntura de las rodillas y los codos; en las piernas corre un tallo dorado. Este elegante caballero, lleva un casco con un plumón colorido. Su montura es apacible e inocente, sin belicosidad alguna.

Al conocer el templo, no se pueden evitar diversas cosas. Primeramente, el admirarse del patrimonio artístico que en ella se encuentra. Hallamos la curiosa capilla lateral que corre de manera paralela a la nave principal, la cual tiene en su ciprés una imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Son destacables también los lienzos que ilustran algunos pasajes de la Pasión de Cristo, magistralmente realizados. No se puede evitar poner en tela de juicio, sin embargo, la afirmación que Campos y Cardaillac refieren de las esculturas de Santiago, mas específicamente la ecuestre, que tiene pintado un «moro» en la base sobre la que apoya los pies el caballo, el cual evidencia un origen mas virreinal que moderno (en el supuesto de que esta imagen haya sustituido alguna anterior).

Mas aún crece la duda al observar precisamente muchas de las piezas antiguas tanto en pintura como escultura, que hacen pensar en que si estas lograron sobrevivir al incendio del que se habla, genera la duda ¿Por qué no se habría intentado proteger las imágenes de Santiago? Siendo que se trata del patrono de la localidad. Esta es una interrogante que muy posiblemente el tiempo y otros hallazgos se encargarán de aclarar quizá con el tiempo. Por otra parte, uno de sus mejores tesoros es el púlpito que aún se conserva, el cual no es cerrado como muchos de la región, sino que por el contrario, presenta una balaustrada circular.

Por esta y muchas razones, Santiago Tlacotepec es de esas localidades destacables en el municipio de Toluca, rico en historia y guardián de tradiciones y costumbres a lo largo del año, como lo son sus fiestas, de las que destacan la del Señor del Calvario, en el templo del mismo nombre, las de San Isidro y las de Santiago Apóstol, titular de la parroquia. Población apacible y singular, que ha sabido adaptarse a la modernidad sin olvidar su esencia y sus raíces, e infaltable si quiere conocerse genuinamente la identidad toluqueña, y un testimonio particular de la arquitectura mexiquense.














Fuentes:
Álvarez Noguera, J.R; (1981) El patrimonio cultural del Estado de México. México. Biblioteca Enciclopédica del Estado de México.
Campos, A. Cardaillac, L. (2007) Indios y cristianos Como en México el Santiago español se hizo indio. México. El Colegio de Jalisco. Universidad Nacional Autónoma de México. Editorial Itaca.






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